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Marco Antonio Pando Martínez
Poema I
Cuando en la negrura de la noche
Sientas que tus lágrimas se confunden
Con el rocio de las flores,
Y tus suspiros se entremezclen
Con la tristeza del invierno y la amargura del llanto
Quiero que sientas que presuroso
Mis manos llegaran a socorrerte
Antes que caigas cual viento raudo
Llegare a secar tus lágrimas
Para llevarte a descansar
A la sonrisa de la luna
Y allí deleitarte con una constelación
Que lleve tu nombre y lejos del mundo
Mostrarte un paraíso que Dios creo
Para que alejados de dolores y tristezas
En eterna felicidad vivamos nuestro amor.
Poemas II
Quiero escribir poesía y recurro a tu imagen
Como fuente inextinguible de melodías
Deseo componer un verso y en una
Lluvia de emociones se cuajan mis palabras
Y se plasman en el papel así
Como tu rostro se graba en mi alma.
Encuentro entre abigarrados recuerdos
Mil colores que se confunden en el arco iris
Que nace en tus ojos y ancla en mi corazón en llamas
Enciendes amada mía el ártico
Con del fuego de tus ojos
Y prendes en tu voz lo sublime de tu cara.
Mientras tus palabras vuelan al viento
Como un ángel vuela a mi encuentro
Cuando caigo al vació a lo negro del espacio
Y tu voz llena mi alma y recuerda
A mi corazón que aun existe la esperanza.
En la ilógica del amor y la emoción
Vuelo como caigo con cada palabra y mirada
En ese vaivén de animas que sueña y despierta
Esperando a su amada.
Poema III
Si encuentras la mano de un amor que te haga volar
Y sabes que es un ángel que no te va a soltar
Y al alzar la mirada encuentras sus ojos
Engarzándote a su alma como un nudo que te llena de esperanza.
No sueltes su mano no pierdas la fe en su amor
Que ella siente cuando pierdes la confianza
Y desaparece como un sueño como una ilusión
Volverás al desierto al desvanecerse su mano
En el hades empezaras a andar
Y lagrimas de tus ojos brotan intentando el dolor aplacar.
Pero vuelve a soñar su mirada
Imagina a cada paso que sigues su faz
Halla en su imagen tu esperanza
Aférrate con fe al retornar.
Y regresara a retomar tu mano
A rescatarte del infierno do caminas
Levantando tu alma y tu cuerpo
A campos elíseos donde inhalaras
Aroma de rosas y jazmines
Admirando su angelical beldad.
No se si regresara con el mismo rostro
O con otro que te haga dubitar
En ese momento percibe su sonrisa
Aprehende su mirar
Quizás con otro rostro y otro cuerpo
Su alma es la misma su aroma sin par
Siente otra vez su mano….
….échate a volar.
Poema IV
En este aciago momento en que multiformes
Emociones recorren intermitentes mi cuerpo
Artífices de esperanzas y dolores que deforman
Cercanías y distancias infinitas
Confundiendo mí mente llena de viscitudes
Con artilugios y hechizos de sentimientos infames.
Pociones que caen de la dama blanca de la noche
Que a mi pesar embeben de inmortalidad
Este recóndito amor que se guarece en mi corazón
Y con cada latido de su carne carmesí
En símbolo de contrición
Ha dado forma a la anatomía de mi melancolía
Y en lo ilusorio de la tempestad y la calma
Cual pasionaria escondida
Se esconde tras mi mirada
Un te quiero, un te amo, un te adoro
De rodillas mi corazón ante tu alma.
Poema V
Ilústrame la mente e ilumina mi corazón
Hazme como prender este enigma
De este volátil extraño amor
Hoy coronado de dolores y alegrías
Llamo conclave de sentimientos en el corazón
Para redimir y salvar el alma mía
De esta pasión fuego ceniza
Rubricada con un beso y una lagrima
En el mármol frágil de la ilusión.
Como fénix que agoniza y nace
Cada instante en su mirar
Como un amor fuego ceniza
A ratos brisa a ratos tempestad.
Poema VI
Tan cerca como una estrella que
Fugaz pasa por mis ojos
Tan lejana como una constelación
Que suspira tu cantar.
Son tus labios la tentación de una noche
Son los míos la sed que no he de saciar,
Vivo entre luz y penumbra
Entre solo y oscuridad
En el e limbo de tus besos cautivo
Y uno labios que se niegan a besar.
Oh cuando tu nombre
Se plasme en el firmamento
Cuando tu voz se acerque a mi alma
Como un suspiro que
En un sueño que confunde la realidad
A la que con dolor he de retornar.
Si se funden nuestros labios de nuevo
Para siempre será y unidos
Bajaremos el cielo con un
Conjunto suspiro para mejor llorar.
Poema VII
Son tus ojos dos estrellas que cayeron
A un lienzo de canela seda
Y tus labios las puertas de rubíes
Que esconden el menguar de la luna
Tu voz el canto de una sirena
Que arrulla la noche oscura
En la suave brisa de tus suspiros primaverales
Y tus cabellos marcos encantados
Que roban el color al sol que incendia la mar.
Tu rostro inefable hermosura
Tu alma icono de gracia sin par
Tus ojos un manantial de dulzura
Este amor tan infinito y profundo como el mar.
Poema VIII
Cuando entre las estrellas se escapa un suspiro
Y entre la bruma se confunde mi pesar
En medio de la noche
Solo existe tu mirada
Entre la penumbra solo existe tu cantar.
Mi corazón lo escucha encantado
Y late con más fuerza intentando escapar
Romper mi pecho con cada latido
Para volar a unirse con tu palpitar.
Así en una desierta playa
Cuando el sol muere en la mar
Fundir nuestras almas con una brisa
Como se unen para siempre
El sol y la eternidad.
Poema IX
Si el amor es una locura no quisiera nunca sanar,
Y vivir en la locura para poder así en sueños besar,
Si el amor es un error mil veces quisiese fallar
Para consuelo en tu regazo y
Poder mis ojos cerrar y en sueño encontrarte
Y en sueño guarecerme y a la realidad en que vivo
Escapar de tu mano y a un sueño de ilusiones volar
Y encontrar en tu voz mi refugio y
Encontrar en tu mirada mi lucero
Y encontrar en tu sonrisa la luna
Que ilumina este oscuro sendero
Por el cual errante va mi corazón.
Poema X
Hoy quiero mostrarte un jardín
Que cultive en mis noches insomnes
Con impostergable e intrincado afán
Mientras se escapaban de mis manos
La sustancia fugitiva del tiempo.
Un jardín en que deje toda mi energía
Hasta la ultima gota de sudor
Que la fatiga me pudo arrancar.
Un Edén construí que redime los pecados
Que cometí contra tu amor
Y ahora en penitencia solo
Vago por los senderos del dolor.
Un Campo Eliseo nace y tiene
Rosas con aroma de jazmines,
Margaritas que se pueden deshojar,
Una alfombra de terciopelo verde
Donde puedas descansar
Y un manantial que atrape la luna
Para que en tus pies la haga reposar.
Este jardín escondido en un lugar
Al que solo tú puedes llegar
Porque eres la diosa que guarda
Las llaves del paraíso
Donde solo tú me puedes llevar.
Déjame llevarte de la mano
Por el camino que llega hacia el,
Un sendero compuesto de estrellas
Que tiritan misteriosas en señal de adoración
En medio del pasadizo de la noche
Donde me encuentro yo.
Y una vez atravesada la jungla
Que nace y muere en mi confusión
Arribes desde la mágica luna
En un barco de deslumbrante brillar
A las puertas del jardín
Que guardo en una cajita de frágil cristal.
Poema XI
Busco en intrincados recuerdos
Alguna memoria feliz del pasado
Y entre la inmarañable jungla del presente
Me pierdo en un limbo congelado
Cual alma vagabunda
Por el pasadizo nebuloso de los hados.
Mientras que en la bruma que se esparce por mi mente
Encuentro la imagen de un sol radiante
Que arranca este manto de ébano que cubre mi presente
Elevando por sobre las nubes
Hacia su rostro inefable deslumbrante.
Hoy que vuelo por sobre las nubes alejado
De la niebla de la soledad
Encuentro en tu faz de la poesía el significado,
En una mirada tuya al alborear
Con el alma y el cuerpo disgregados
Por encima del espacio y del tiempo
Con un beso tuyo enamorado.
Poema XII
Cada noche cierro los ojos y caigo
En las trampas de Morfeo
Comienzo a soñar
Me encuentro solo en un cálido desierto
Veo una luz empiezo a caminar.
Avanzo en el camino encuentro tus ojos
Son las luces que me guían en el pesar
Están en lo alto del monumento de tu cuerpo
Centellantes resplandecientes hechizándome
Embrujándome hasta hacerme enamorar.
Bajo tus ojos la seda cubre tu cuerpo
Nívea seda que la llaman piel
Que se desliza sobre peligrosos caminos
Formando senderos entre
Montañas y depresiones
Que quisiese recorrer
Y en ese camino encontrar tu faz,
En tus labios roja granada
Con la cual quisiese saciar mi sed
En tu cabello una corona que adorna el cielo
Hecha de olas de mares, alrededor de tu tez
En tus senos el lecho de mi rostro donde descansare.
Eres mujer, una diosa, eterna venus
Encarnas tentación, que diriges mis ojos
Que toma mi aliento y entre sueños
De cama y otros de ojos abiertos
Enloquezco por ti amada mía, porque solo
En sueños te bese.
Poema XIII
Culpable de agonías y tristezas es el amor
Que me impide actuar según la razón,
Que se va sin avisar sin decir adiós,
Sin decir porque muere, sin decir mas.
Acaso fue la monotonía, o la falta de calor
De este invierno que llevo en el corazón;
Ahora solo llueven lágrimas
Y ahogan en tristezas mi pasión
Mientras se enciende en mi la ira
Por la impotencia al no poder mas luchar.
Dejo mis armas vencidas junto al alma herida
Que desfallece y agoniza en los campos del dolor.
Llegara tal vez algún día al final de esta mi última batalla
Alguna mano amiga que calme este dolor
Y que cure las heridas de esta masa palpitante,
Parando esta perpetua amargura y
Detener estas lágrimas que caen sempiternamente
Cual cuajadas de roció en este valle
Al que llamo desesperación.
Poema XIV
Por que estoy pensando en ti
Si en mi vida estas inalcanzable
Como una estrella que fugaz pasa
Como dejo de pensar en ti
Si en todo lo que esta a mi alrededor
Resplandece tu nombre cual amanecer.
Donde deje mi vida que no la encuentro
Más que en tu centellante mirada
¡Ya me acorde ¡ la deje como ofrenda
En luz de tus ojos que alumbran la noche
Que hago para encontrarla
Que hago para volver a vivir
Si necesito de tu voz tu aliento
Y tu mirada.
Poema XV
Déjame musitarte al oído
Una frase que no lleve mi voz
Una frase que grite en el silencio
Y calle entre las voces,
Que la escuches tú.
Permíteme hablarte entre suspiros
Cuando las miradas se escondan
Y las voces se ausenten y
Me respondas con tu aliento
Como la caricia de una brisa
Que habla tal vez de amor
Deja que me escape y que me encierre
No se porque (tal vez por la locura
Que produce tu mirar)
Que escape de muros que yo mismo construí
Y caiga al intentar al escalar
Déjame decirte un adiós cuando
Realmente nunca me quise despedir
Deja te platique con tiritar de estrellas
Porque realmente no se como
Poder hablarte yo.
Poema XVI
Felices los ojos que te ven y alcanzan la dicha
En lo inefable de tu belleza e inconmensurable de tu sonrisa
Oigo tu voz y escucho cantar a los ángeles
Reverenciando a Dios por haber creado
Tan bella escultura divina entre los hombres
Ciegos al ver tu sonrisa de Luna
Y el fulgor de tus ojos cuales astros
Que dadivan luz a esta vida que no es vida
Sin poder alcanzar tu mirada para
Dormir con el destello de tus ojos
El reflejo dulce de tu alma.
Poema XVII
A
Hoy comienza la vida, hoy comienza la obra
Hoy inicia la alegría que se acompaña de un llanto
Hoy empiezo a ver la luz cuando ciego un rato después voy
Hoy nacen los cantares y terminan al silenciarme la tristeza
Hoy da un corazón su primer y ultimo latido.
Porque la vida es como un suspiro
En que inhalas segundos de alegrías
Para luego suspirar largas horas de tristezas
B
Ayer un momento me perdí en la luz
Ayer un segundo fui feliz
Ayer un sueño discurrí
Ayer que paso como un haz de luz
Ayer que fue una fresca brisa de verano
Ayer que creí por primera vez vivir
Ayer que pasado es y hoy solo soy cenizas de Ayer.
C
¿Mañana que será después?
Tal vez igual al tiempo presente
Mañana será un día
Nunca diferente al instante que vivo
Mañana que será cuando
El sol no nazca ni la luna brille
Porque mañana es un día corriente
Una eterna noche sin luz y sin
Rostro sonriente.
Poema XVIII
Tiempo sobra al corazón que triste estaba
Porque en el dolor los minutos como años pasan
Tiempo sobra a las almas en pena
Porque en la penuria la melancolía parece eterna
Tiempo sobra a esta sombra vagabunda
Porque en medio de la noche un río llenara de lagrimas.
Tiempo sobra para poder reflexionar
Entender, meditar y hacer comprender
A un corazón que no acepta la razón
Que de amor mi vida anda escasa.
Como un mundo que se consume en si mismo
Y no puede ver más allá lo que pasa
Como ciego moribundo al igual que el
Ando yo, esperando salir del tropel
Y encontrar el sendero escondido
Por el cual pueda hallar en mi camino la paz.
Poema XIX
Quisiera escribir un poema que estremezca tu alma
Quisiera cantarte una elegía que a tu corazón haga temblar
Quisiera susurrarte un verso que te arranque un suspiro
Y cuento que a tus labios inciten a besar.
Quisiera entregarte una novela que describa tu beldad
Y en una mirada entregarte mi alegría
Y en una rosa una ilusión que te haga soñar.
Quisiera robar de tus ojos un fugaz destello
Hacia mis ojos y encallen en mi alma
Quisiera robarle a tu piel el rozar de tus manos
Que se deslicen por las Imaz
Y así sentir que me llevas de la mano
A una celestial alegoría.
Quisiera que el instante que hoy vivo para siempre dure
Como un sueño del no quiero despertar
Porque puedo olvidar mil años de dolor
En un segundo de tu mirar.
Poema XX
Tuve que pretender que no moría
Ni lloraba por el dolor de tu partida,
Lagrimas que iban por el alma y no por las mejias.
Hoy que alzo vuelo, se alza con el
Como el fénix un corazón que marchito estaba
Y espera encontrar entre otros brazos
El calor perdido en extrañas tierras.
---
Que es poesía sino lo profundo de tu mirada
Que es poesía sino la melodía de tu voz
Que es poesía sino las formas de tu piel de seda
Que es poesía sino el danzar de tus cabellos al viento
Que es poesía sino el aroma de jazmin que expele tu ser
Que es poesía sino el dulce susurro de tu alma
Que es poesía sino la nada al no inspirarse en ti.
Poema XXI
Rimas y leyendas nacen desde lo inefable de tu hermosura
Que obsequian a los hombres dos luceros,
Fulgurantes estrellas que en tu mirada
Nacen y embelezan corazones como almas
Incendiando sentimientos, aplacando llantos
Que mueren mientras nacen risas por el encanto
De tu sonrisa y el brillo de tu alma
Que emite un canto de sirena
Elevando un poema que le arranca suspiros a Dios.
Poema XXII
Hoy no se que me pasa es mi alma que escapa de mi cuerpo
Y vaga por profundidades nunca conocidas,
Es la muerte que paso cerca de mi cuerpo
Y me llevo a recorrer oscuridades.
Siento ganas de llorar hoy día por la libertad
Que siento hoy, como un libro que de nuevo se abre
Por un sol que brilla por primera vez.
Que vida sin vida, que sol sin luz
Que alegría sin risas, que tristezas sin lagrimas
Así me siento hoy.
Perdido entre el espacio y el tiempo
Perdido entre la bruma del atardecer
Como que entre dormido y despierto,
Como una sombra que camina entre los vivos
Pero habla con los muertos.
Poema XXIII
En el crepúsculo del día
Cuando el sol se ahoga en la nada
Así es mi vida al no encontrar
La luz de tus ojos en la alborada
Y no hallar su fulgor
Guiando mi camino ¡OH estrella de la mañana!
Y en cada instante de amor tuyo
Tributario de tu beldad me vuelvo
Como juglar canto tu hermosura
Propagando al viento este amor sempiterno
Que profeso al sol de la mañana
Elevando un poema al tenue brillo de la noche
Que fulgurante ilumina mi sendero.
En tu ausencia tu recuerdo es una estrella
Que llena el espacio de esperanza
Esa esperanza que lleva tu nombre
Tu nombre que es la tempestad y la calma.
Poema XXIV
En la profana ciudad donde
Los vicios hacen menos triste la vida
Que se desliza impetuosa en la aventura
Emanando desdichas y venturas,
Cuando de súbito llega su ánima
Que atenuaba el espacio color de ébano
Y lo ilusorio de un camino que sangra mis pies.
Taciturno y melancólico desde esa oscuridad ando
En esta ahora, la noche de mis noches
En que espero el brillo tenue del cielo
Urdiendo la trama de la tragedia
De esta ambigua comprensión que me
Hace tributario de su singular belleza.
Ahora en la tempestad de los años
Vive el corazón en delirio
Ante la efigie de su rostro
Que se pierde en lo inextricable de mi emoción
Que a pesar del oprobio y la amargura
Y esta constante incertidumbre de su ausencia…
La esperanza me ha sido fiel.
Poema XXV
Son mis ojos una ventana
Que refleja el temor de esta anima
Es esta trémula carne
La consecuencia del dolor de una partida
Y este río de lágrimas
La sangre de un alma que se desangra.
Es mi sonrisa
La careta de una alegría perdida
Y la dura mirada
El bruñir de la coraza que lo guarda.
Pero son tus palabras
Las alas que bajan del cielo y me salvan
Y tus ojos
Las llaves que abren las puertas a la calma
Es tu cuerpo
La ruta que se deriva en fantasía.
Y tu ausencia
El flagelante recuerdo de que perdí
Ojos, lagrimas sonrisas y alma.
Poema XXVI
Pierdome en la locura
En cada instante de tu ausencia
Adentrándome cada vez más en la amargura
Que produce la fría mirada de tu indiferencia.
Si en el medio de la nada voy cautivo
De un amor atolondrado
Adicto a tu voz a tus caricias y miradas,
Y la irracionalidad atrapa mi cordura
Como un lobo ando solo en la llanura
Necesitado de compañía y algo de ternura,
Perdona por favor mis arrebatos
Son toscas señales de un corazón que perdura
En sus cadenciosos latidos
El ferviente deseo de no volver a caer en la negrura.
Poema XXVII
Es mi vida la que te entregue en una mirada
Y volvió triste, cabizbaja, sola desdeñada
Sin esperanza, ni alegría, sin color
Entre sus manos un corazón en ofrenda
Y la indiferencia junto a la saeta del dolor.
Regreso por el escabroso camino
Que recuerda tanto amor olvidado
De rodilla en penitencia herido
En silencio sin pronunciar palabras.
Llego como el invierno a una moribunda alma
Renegada de un corazón delator
Que emite en cada melancólico latido
Te amo como un desolado canto
Hacia unos oídos sordos a sus llamadas
¡Corazón no grites mas mi inmenso furtivo llanto!
A pesar de mis lágrimas y pesares
De oscuras noches y holocaustos
Mis suspiros llevan tu nombre
El rocio de mis ojos tu recuerdo
Y el latido de esta carne carmesí
Lleva grabada tu mirada
Junto con tu voz y tus besos mi amada.
¿Más vale la pena este sempiterno ocaso?
Esta agonía que no conoce fin
Este sol que se niega a morir
En la fría mar del olvido.
Mejor que caiga la cortina oscura
Llenando mi vida con la lluvia del llanto
En la cima de la noche la luna
Único consuelo de este destino malhadado
Y en la última mirada una sonrisa de luna
Para el largo sueño de un nuevo finado.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Poema II
Poema II
Solo encuentro la felicidad en tu sonrisa
Que llego como el Sol en la alborada
Junto con tu voz que acompaña mi amanecer
Como el trinar de ruiseñores que despierta al astro rey.
En un beso tuyo rescatar a un corazón
Que en la oscuridad perdido andaba
Y en la magia de tus labios,
Darle alas a mi vida
Mientras que en tu mirada
Extravió mi sumisa voluntad.
En este profundo sentimiento
Que encalla en mi alma solitaria
Para vivir dormido o despierto
En el vaivén constante de…
Sonrisas y lágrimas.
Poema VI
Amanecer de sueños idílicos enamorados
En el sol encarnado en tu rostro
Que otorga luz a mi vida desdichada
Y en una sonrisa tuya veo la luna menguar
Cual faro que guía mi perdido caminar.
Es tu compañía el barco
Que me salvo del naufragio
Y tu mano que alcanza la mía
La de un ángel de la guarda
Que dios envía a salvar mi alma.
Y a tu lado por el infierno camino
Si sufrir mis pies descalzos
Y en cada paso de se eleva
La fue una triste anima
Hacia el cielo de tu boca
Que un dulce beso atesora y guarda.
Este amor perdido y encontrado
Cautivo de una mirada de rosa encantada
Que de sus pétalos clama el rocio
La resolución de un acertijo
Que abran las puertas que encierran tu boca
Para atrapar un beso tuyo
Un beso, una llave que abra el paraíso.
El paraíso que lleva tu nombre
Un nombre enmarcado en fantasía
Que aviva risas y llantos vividos
De alegría, de poesía de no se tal vez,
Un alma que pernocta en una habitación
De amor atolondrado guardado en el pecho
Para empacar la tristeza y los recuerdos
Y mudarse a tu sentimiento alguna vez enamorado.
Poema VIII
A las orillas de la playa
Debajo del infinito cielo
Cara a cara con el sol
Que se posa lentamente en la mar
En el medio del ocaso
Una plegaria elevo al sempiterno
Por haber enviado a un ángel
A mostrarme su rostro
Cual luna en el cielo encantada.
Desciende lentamente hacia mis brazos
Que la reciben con ternura en el regazo
Y volar juntos hechizados de amor
Juntos en el viento raudo
Alejados del bullicio sumergidos en la nada
Perdidos en el silencio que envuelve
Nuestras dos almas enlazadas.
Esperando encontrar la comunión
Del sueño idílico y el triste despertar
En el paraíso de un beso enamorado
Extraviando la nostalgia para
Encontrar en tu mirada la algarabía
Y hechizado en tu sonrisa encantada
Componer un verso para conquistar
Tú inefable y esquiva alma.
Poema IX
Cuando del cielo cae el rocio
Se tiñe de gris el firmamento
Y mi alma acompaña su llanto
Con el rocio que de sus ventanas caen,
Purgando así los sentimiento arribados
Junto a ángeles venidos y escapados,
En nostálgicos momentos que cubren la tierra
Con su capa color de ébano
Salpicado de puntos azules centellantes
Y vierten enamoradas lágrimas sin calma.
Ahora mi alma hechizada se pierde en la congoja
De mil intempestivas despedidas
Cual sueños e ilusiones extraviados
En un profundo sueño que le impiden ser realidad.
Hoy que caigo en lo profundo del moribundo anhelo
Aguardo impaciente el dorado encuentro
Del sol y la luna que triste vagan sin hallarse
Lejanos labios en la ruta de este
Mi nostálgico taciturno caminar.
Poema X
Dime una palabra que regale vida
Cual soplo divino dadivando luz
Que guarda bajo dos párpados
Estrellas o profundos ojos
Mientras duermes creando la noche
Cuando despiertas fiat lux.
Y en la triste mañana las olas
Embisten mi alma cual tempestad
Aprovechando fortalecerse de
Estas lagrimas, sempiterna soledad.
Que acompañan mis horas sin alas
Cual tañer de un triste campanear
Rocío que confunde el idilio
De un corazón que aguarda
Sentimientos que no saben
..... si vienen o se van.
Poema XI
Donde encontré tu diáfana sonrisa que destella
Su inmaculado fulgor como el sol al alborear,
Quizás bajo los profundos ojos que robara
Al infinito espacio el misterio y la profundidad,
Y ambas se pierden en la seda tostada
Cual arena de playas que baña cristalina mar.
Toda esta gracia divina se conjuga en armonía
En la dulce faz de un ángel sin par
Y se engalana con los cabellos
Cuales hilos de mares en constante tempestad
Perdiéndome en contoneo de cintura
Siguiendo el aroma de jazmines brotando
De la inefable belleza que Dios ha de deleitar.
Si estas palabras acaso sirven par que voltee
Sus ojos y en un fugaz suspiro los
Versos arranque de su alma un temblor
De ternura y cariño escondidos
Los mil poemas en holocausto vertidos
Sus frutos fueron a dar.
Poema XII
Un cofre carmesí guarda un tesoro de marfil
Custodiados por dos soles en las alturas
Que tienen como arma su hermosura y
Un hechizo que a los hombres atrapa
Y somete la voluntad a directrices
Melódicas y encantadas que el cofre pronunciara.
Ante su presencia indómita soberana
En el concierto de su celestial belleza
No hay varon que la genuflexión resista
Converso a la religión que alaba
A la estrella de la mañana que el sol envidia
Porque opaca el dorado brillo en llamas.
Mientras las estrellas dialogan tiritando
Mil canciones a los compas de danzas en armonía
Alrededor del lucero de su rostro
Formando en el cielo una nueva constelación
En la que su rostro cual Antares en Escorpión
Brilla con mayor lozanía en la lejanía
De la profunda noche do resplandece su nombre…
Poema XIII
Era junio caían las hojas
Como la esperanza cae al vació
No estaba Persefone para traer a la diosa
Perpetuando el invierno en este hábitat frió,
Donde el gélido viento marchita las rosas
Abandonando su perfume mi corazón vació
Y las nubes se agrupan en torno a mi alma sin alas
En medio del valle de los escalofríos,
Atrapado en el tiempo desesperanzado
Esperando a la princesa que traiga del sol el brillo
Y renueve el alma caduca y abandonada
A merced de un sueño triste y sombrío.
Ahora en un rincón mi corazón espera
La princesa de delirios perdidos y encontrados
Que con su canto renueve las rosas
Del valle de mi alma tiempo atrás fenecido
Rejuveneciendo en las emoción el color de las hojas
Que en pasado otoño habían caído
Y en la copa de un árbol la ilusión anida
Para dadivar jilgueros y ruiseñores que con su canto
En coro con tu voz dan vida.
Poema XIV
Un añejo sentimiento hace tiempo olvidado
Que por más de mil noches vivió
En un corazón palpitante enclavado,
Hoy marchita masa vive presa del recuerdo
De tiempo atrás tristemente rememorados
En un oasis cual espejismo desterrado
En el desierto del ahora descorazonado
Espíritu que vive y recuerda consternado
Preso del dolor y la fantasía de los ojos
En que la después de largo tiempo cayo enamorado.
Poema XV
Mi espíritu camina en la rivera nocturna
En la frontera del sueño y la realidad,
Persiguiendo ya vetustos recuerdos
Queridos o tal vez desdeñados,
Mi cuerpo y mi corazón inermes
Esperan en paz el cisma
Entre lo real y lo absurdo.
Con la mirada perdida en la noche
Mientras mi peso cae a la arena
Mi alma solitaria por las olas
Caminando tétricamente va
Confundiese con olas furiosas
Su corazón también es presa de la tempestad,
Y su canto triste desconsolado se
Confunde con el sollozo de sirenas
Enamoradas de marineros perdidos y
Entre ambos a la congoja le arrancan
Una lagrima que se confunde las insondables aguas
De la salada mar furiosa.
Y cual recipiente infinito de cauces serpenteantes
De mil y un corazones en llanto,
Que al igual que el mio ven lenta y inexorablemente
A su sol morir o escapar.
Resignados a perdernos entre las sombras
Tras voluntario holocausto nos entregamos
A orbitar alrededor de su beldad sin pena ni gloria
Nuestros ojos cerraran eternamente para
No caer presa de otro amor atolondrado
Cual flor tarde o temprano se ha de marchitar
Y nos haga caer otra vez en la locura
Quien sabe si esta vez
Habremos de retornar.
Poema XVI
De noche o de día solo veo estrellas
Mil y un veces confundida con tu rostro
Que diáfana aparecer al morir el sol o rayar el alba
Vagando preso de la imagen que hipnotiza
Cual perfume nuevo en la mañana.
Presa del insomnio en la noche me pierdo
En la rivera nocturna ideando el mañana
En que a mi corazón pondré alas
Escapando del lúgubre sueño do
Va sumergida mi gélida alma.
Cual Icaro alzando vuelo a una estrella
Va iluso a buscar más allá de las nubes
Donde los serafines tu belleza alaban
Más allá de mí vista donde solo
Mi esperanza y mi fe aguardan.
Quien sabrá si alcanzar su estrella
O después de un largo vuelo sus alas
Cansadas del largo viaje caerán
Y tras ella mi corazón volverá a eclipsar
Y después del duro despertar
¿Quién sabe si querrá volver a soñar?
Poema XVIII
Hechizo de luna que con la brisa hablas
En dialogo con mi corazón partido
Susurras la confidencia que un cometa revelo
Que del firmamento se escapo una estrella
Y la tierra rauda llego.
Albergose en una mirada de flor
Que con la primavera abrió el botón
Y se confundió con azucenas y jazmines
Orquídeas y rosas del Eliseo campo del amor
Distinta a todas el arco iris te rinde culto
Como reina de las flores que Dios creo.
Poema XIX
Intento escribir y mis versos se opacan
Ante la única poesía la de tu mirada,
Tan inefable misteriosa, prístina dulce llevara
Las mil palabras que describan tu belleza
Las mil voces que se rinden esclavas
Ante la melodía de tu voz en la mañana.
Perecen ahora mis emociones ilusas
Al saber que la dama encantada
Princesa de la hermosura era
Y ya no tiene versos par que tributo diera
A la dulce princesa de aroma de jazmines
De cara de rosa de piel de seda.
Y al verla el poeta solo queda encantado
Queriendo ser príncipe, anhelando ser mago
Para en caballo argentino alado llevarle una flor
Con un verso en una espina enclavado
Con un hechizo que la llene de amor.
Y la princesa tal vez se enamorara
Del mas pobre de los súbditos del reino
Que solo le ofrece una rosa encantada
Acompañada de un poema cada mañana
Además de este mi frágil corazón.
Poema XX
Yo canto mis versos melodías de mi interior son
Y entono mis palabras blandiendo en lugar de espada corazón
Esperando el ánima dormida cual lira abandonada
Esperando a la musa interprete de mi alma
Que llega con la noche oscura que esconde mis tristezas
Furtiva la poesía se agazapa en mis penurias y en el papel se plasma.
Yo soy Orfeo que hago de mis poemas canción
Aguardando a Euridice para alejar el fúnebre crespón
De la noche que se entristece con sonetos
Mientras mis estrofas le arrancan lágrimas,
De estas lúgubres líneas sino libreto
Del más melancólico teatro del alma.
Viendo la llama apunto de extinguirse
Este otrora infierno de pasión ahora infelice
Ante Hades mi presencia vaga
Para remover palabras y solloce
La muerte de mis palabras que aletarga
Aun mas el tiempo en el Estigia.
Y siente el que en vez de corazón tiene lapida
Que tantas veces mato mi vida
Posada inocentemente sobre una rama
Que los corazones también lloran
Y las lágrimas también amargan
En estas mis tristes estrofas
Que de mi boca se pronuncian y arrancan
A hades, al viento y a una roca
Las más amargas y tristes lagrimas.
Epilogo a la emoción
Casi un año atrás empecé a escribir mis tristes versos
Que hoy no son más que partituras de melodías
Que entonara como canción de despedida
De estas inextricables y abigarrados sentimientos
Que presa de la emoción se empeña
A la más frágil y nebulosa ilusión.
A tres mujeres rendí tributo con palabras y líneas
Ofrecí en culto la poesía de mi alma
Que le suplicaba a la luna una metáfora
Y al susurro del viento una fantasía
Al bramar de las olas una anáfora
Y a mil corazones la voluntad de la virgen Maria.
Los primeros que en lágrimas anegue
Fue porque con ellos intente
Retener a una disímil dama de quien me enamore
Perdido anduve entre las tinieblas
De la verdad que ella me decía
De las mentiras que yo escuchaba.
Y así a pesar del tiempo terco
Marchite aquel jardín convertí mi alma en desierto
Y a mi memoria le prohibí el recuerdo.
La segunda en su rostro la luna poso su color
Y en sus cabellos el sol descanso sus rayos dorados
Pues mi corazón ávido de vida así se volvía a ilusionar
Y pretendió que ella era su vida empezando a volar
Pero recordó su alma era un desierto
Un espejismo que creyó realidad y
Al intentar alcanzar entre sus manos se escurrió
Otra vez fue un sueño del sueño de la vida
La verdad duele es así o no?
La tercera fue un ángel que se extravió del edén
Princesa de fantasía era la reina de las rosas
Y en su mirada sucumbía hasta el más altivo rey
Era su voz la envida de las sirenas y su dulzura
El almíbar y la miel encontré por fe
Pero recordé que la fe es solo fantasía
De la vida que del por un momento extasié
Y perdí otra vez mi sonrisa
Perdí otra vez mi alma también.
Hoy ensayo este conjuro testamento de mis versos
Que encierro en la cárcel de la fría realidad
Mando al poeta y al corazón a sus cuarteles de invierno
Espero que esta vez me perdone la razón
Y en este momento le prometo con voluntad
No volver a enamorarme, no volver a soñar
Claudica mi corazón tres veces enamorado
Tres veces herido, tres veces marchitado.
Y en el armisticio que garantiza la fortuna
Declaro a mi corazón culpable y condenado
A vivir solo en el desierto o morir con las pasiones fusilado
Bajo los cargos de traicionar alegría mía
A favor del enemigo la tristeza
Que coalición con la amargura a la voluntad puso freno.
Como última voluntad del corazón y las pasiones
Que se van a la morgue o al exilio
Hago este lúgubre testamento como constancia
A las demás vidas a las demás almas.
Que los que aman, odian; los que ríen, lloran;
Los que sueñan se decepcionan y desde
La quimera de la gloria cae a la pesadilla del abismo
Por esta razón para amar, reír y soñar me niego,
Porque busco ser feliz como
Felices son los muertos.
Solo encuentro la felicidad en tu sonrisa
Que llego como el Sol en la alborada
Junto con tu voz que acompaña mi amanecer
Como el trinar de ruiseñores que despierta al astro rey.
En un beso tuyo rescatar a un corazón
Que en la oscuridad perdido andaba
Y en la magia de tus labios,
Darle alas a mi vida
Mientras que en tu mirada
Extravió mi sumisa voluntad.
En este profundo sentimiento
Que encalla en mi alma solitaria
Para vivir dormido o despierto
En el vaivén constante de…
Sonrisas y lágrimas.
Poema VI
Amanecer de sueños idílicos enamorados
En el sol encarnado en tu rostro
Que otorga luz a mi vida desdichada
Y en una sonrisa tuya veo la luna menguar
Cual faro que guía mi perdido caminar.
Es tu compañía el barco
Que me salvo del naufragio
Y tu mano que alcanza la mía
La de un ángel de la guarda
Que dios envía a salvar mi alma.
Y a tu lado por el infierno camino
Si sufrir mis pies descalzos
Y en cada paso de se eleva
La fue una triste anima
Hacia el cielo de tu boca
Que un dulce beso atesora y guarda.
Este amor perdido y encontrado
Cautivo de una mirada de rosa encantada
Que de sus pétalos clama el rocio
La resolución de un acertijo
Que abran las puertas que encierran tu boca
Para atrapar un beso tuyo
Un beso, una llave que abra el paraíso.
El paraíso que lleva tu nombre
Un nombre enmarcado en fantasía
Que aviva risas y llantos vividos
De alegría, de poesía de no se tal vez,
Un alma que pernocta en una habitación
De amor atolondrado guardado en el pecho
Para empacar la tristeza y los recuerdos
Y mudarse a tu sentimiento alguna vez enamorado.
Poema VIII
A las orillas de la playa
Debajo del infinito cielo
Cara a cara con el sol
Que se posa lentamente en la mar
En el medio del ocaso
Una plegaria elevo al sempiterno
Por haber enviado a un ángel
A mostrarme su rostro
Cual luna en el cielo encantada.
Desciende lentamente hacia mis brazos
Que la reciben con ternura en el regazo
Y volar juntos hechizados de amor
Juntos en el viento raudo
Alejados del bullicio sumergidos en la nada
Perdidos en el silencio que envuelve
Nuestras dos almas enlazadas.
Esperando encontrar la comunión
Del sueño idílico y el triste despertar
En el paraíso de un beso enamorado
Extraviando la nostalgia para
Encontrar en tu mirada la algarabía
Y hechizado en tu sonrisa encantada
Componer un verso para conquistar
Tú inefable y esquiva alma.
Poema IX
Cuando del cielo cae el rocio
Se tiñe de gris el firmamento
Y mi alma acompaña su llanto
Con el rocio que de sus ventanas caen,
Purgando así los sentimiento arribados
Junto a ángeles venidos y escapados,
En nostálgicos momentos que cubren la tierra
Con su capa color de ébano
Salpicado de puntos azules centellantes
Y vierten enamoradas lágrimas sin calma.
Ahora mi alma hechizada se pierde en la congoja
De mil intempestivas despedidas
Cual sueños e ilusiones extraviados
En un profundo sueño que le impiden ser realidad.
Hoy que caigo en lo profundo del moribundo anhelo
Aguardo impaciente el dorado encuentro
Del sol y la luna que triste vagan sin hallarse
Lejanos labios en la ruta de este
Mi nostálgico taciturno caminar.
Poema X
Dime una palabra que regale vida
Cual soplo divino dadivando luz
Que guarda bajo dos párpados
Estrellas o profundos ojos
Mientras duermes creando la noche
Cuando despiertas fiat lux.
Y en la triste mañana las olas
Embisten mi alma cual tempestad
Aprovechando fortalecerse de
Estas lagrimas, sempiterna soledad.
Que acompañan mis horas sin alas
Cual tañer de un triste campanear
Rocío que confunde el idilio
De un corazón que aguarda
Sentimientos que no saben
..... si vienen o se van.
Poema XI
Donde encontré tu diáfana sonrisa que destella
Su inmaculado fulgor como el sol al alborear,
Quizás bajo los profundos ojos que robara
Al infinito espacio el misterio y la profundidad,
Y ambas se pierden en la seda tostada
Cual arena de playas que baña cristalina mar.
Toda esta gracia divina se conjuga en armonía
En la dulce faz de un ángel sin par
Y se engalana con los cabellos
Cuales hilos de mares en constante tempestad
Perdiéndome en contoneo de cintura
Siguiendo el aroma de jazmines brotando
De la inefable belleza que Dios ha de deleitar.
Si estas palabras acaso sirven par que voltee
Sus ojos y en un fugaz suspiro los
Versos arranque de su alma un temblor
De ternura y cariño escondidos
Los mil poemas en holocausto vertidos
Sus frutos fueron a dar.
Poema XII
Un cofre carmesí guarda un tesoro de marfil
Custodiados por dos soles en las alturas
Que tienen como arma su hermosura y
Un hechizo que a los hombres atrapa
Y somete la voluntad a directrices
Melódicas y encantadas que el cofre pronunciara.
Ante su presencia indómita soberana
En el concierto de su celestial belleza
No hay varon que la genuflexión resista
Converso a la religión que alaba
A la estrella de la mañana que el sol envidia
Porque opaca el dorado brillo en llamas.
Mientras las estrellas dialogan tiritando
Mil canciones a los compas de danzas en armonía
Alrededor del lucero de su rostro
Formando en el cielo una nueva constelación
En la que su rostro cual Antares en Escorpión
Brilla con mayor lozanía en la lejanía
De la profunda noche do resplandece su nombre…
Poema XIII
Era junio caían las hojas
Como la esperanza cae al vació
No estaba Persefone para traer a la diosa
Perpetuando el invierno en este hábitat frió,
Donde el gélido viento marchita las rosas
Abandonando su perfume mi corazón vació
Y las nubes se agrupan en torno a mi alma sin alas
En medio del valle de los escalofríos,
Atrapado en el tiempo desesperanzado
Esperando a la princesa que traiga del sol el brillo
Y renueve el alma caduca y abandonada
A merced de un sueño triste y sombrío.
Ahora en un rincón mi corazón espera
La princesa de delirios perdidos y encontrados
Que con su canto renueve las rosas
Del valle de mi alma tiempo atrás fenecido
Rejuveneciendo en las emoción el color de las hojas
Que en pasado otoño habían caído
Y en la copa de un árbol la ilusión anida
Para dadivar jilgueros y ruiseñores que con su canto
En coro con tu voz dan vida.
Poema XIV
Un añejo sentimiento hace tiempo olvidado
Que por más de mil noches vivió
En un corazón palpitante enclavado,
Hoy marchita masa vive presa del recuerdo
De tiempo atrás tristemente rememorados
En un oasis cual espejismo desterrado
En el desierto del ahora descorazonado
Espíritu que vive y recuerda consternado
Preso del dolor y la fantasía de los ojos
En que la después de largo tiempo cayo enamorado.
Poema XV
Mi espíritu camina en la rivera nocturna
En la frontera del sueño y la realidad,
Persiguiendo ya vetustos recuerdos
Queridos o tal vez desdeñados,
Mi cuerpo y mi corazón inermes
Esperan en paz el cisma
Entre lo real y lo absurdo.
Con la mirada perdida en la noche
Mientras mi peso cae a la arena
Mi alma solitaria por las olas
Caminando tétricamente va
Confundiese con olas furiosas
Su corazón también es presa de la tempestad,
Y su canto triste desconsolado se
Confunde con el sollozo de sirenas
Enamoradas de marineros perdidos y
Entre ambos a la congoja le arrancan
Una lagrima que se confunde las insondables aguas
De la salada mar furiosa.
Y cual recipiente infinito de cauces serpenteantes
De mil y un corazones en llanto,
Que al igual que el mio ven lenta y inexorablemente
A su sol morir o escapar.
Resignados a perdernos entre las sombras
Tras voluntario holocausto nos entregamos
A orbitar alrededor de su beldad sin pena ni gloria
Nuestros ojos cerraran eternamente para
No caer presa de otro amor atolondrado
Cual flor tarde o temprano se ha de marchitar
Y nos haga caer otra vez en la locura
Quien sabe si esta vez
Habremos de retornar.
Poema XVI
De noche o de día solo veo estrellas
Mil y un veces confundida con tu rostro
Que diáfana aparecer al morir el sol o rayar el alba
Vagando preso de la imagen que hipnotiza
Cual perfume nuevo en la mañana.
Presa del insomnio en la noche me pierdo
En la rivera nocturna ideando el mañana
En que a mi corazón pondré alas
Escapando del lúgubre sueño do
Va sumergida mi gélida alma.
Cual Icaro alzando vuelo a una estrella
Va iluso a buscar más allá de las nubes
Donde los serafines tu belleza alaban
Más allá de mí vista donde solo
Mi esperanza y mi fe aguardan.
Quien sabrá si alcanzar su estrella
O después de un largo vuelo sus alas
Cansadas del largo viaje caerán
Y tras ella mi corazón volverá a eclipsar
Y después del duro despertar
¿Quién sabe si querrá volver a soñar?
Poema XVIII
Hechizo de luna que con la brisa hablas
En dialogo con mi corazón partido
Susurras la confidencia que un cometa revelo
Que del firmamento se escapo una estrella
Y la tierra rauda llego.
Albergose en una mirada de flor
Que con la primavera abrió el botón
Y se confundió con azucenas y jazmines
Orquídeas y rosas del Eliseo campo del amor
Distinta a todas el arco iris te rinde culto
Como reina de las flores que Dios creo.
Poema XIX
Intento escribir y mis versos se opacan
Ante la única poesía la de tu mirada,
Tan inefable misteriosa, prístina dulce llevara
Las mil palabras que describan tu belleza
Las mil voces que se rinden esclavas
Ante la melodía de tu voz en la mañana.
Perecen ahora mis emociones ilusas
Al saber que la dama encantada
Princesa de la hermosura era
Y ya no tiene versos par que tributo diera
A la dulce princesa de aroma de jazmines
De cara de rosa de piel de seda.
Y al verla el poeta solo queda encantado
Queriendo ser príncipe, anhelando ser mago
Para en caballo argentino alado llevarle una flor
Con un verso en una espina enclavado
Con un hechizo que la llene de amor.
Y la princesa tal vez se enamorara
Del mas pobre de los súbditos del reino
Que solo le ofrece una rosa encantada
Acompañada de un poema cada mañana
Además de este mi frágil corazón.
Poema XX
Yo canto mis versos melodías de mi interior son
Y entono mis palabras blandiendo en lugar de espada corazón
Esperando el ánima dormida cual lira abandonada
Esperando a la musa interprete de mi alma
Que llega con la noche oscura que esconde mis tristezas
Furtiva la poesía se agazapa en mis penurias y en el papel se plasma.
Yo soy Orfeo que hago de mis poemas canción
Aguardando a Euridice para alejar el fúnebre crespón
De la noche que se entristece con sonetos
Mientras mis estrofas le arrancan lágrimas,
De estas lúgubres líneas sino libreto
Del más melancólico teatro del alma.
Viendo la llama apunto de extinguirse
Este otrora infierno de pasión ahora infelice
Ante Hades mi presencia vaga
Para remover palabras y solloce
La muerte de mis palabras que aletarga
Aun mas el tiempo en el Estigia.
Y siente el que en vez de corazón tiene lapida
Que tantas veces mato mi vida
Posada inocentemente sobre una rama
Que los corazones también lloran
Y las lágrimas también amargan
En estas mis tristes estrofas
Que de mi boca se pronuncian y arrancan
A hades, al viento y a una roca
Las más amargas y tristes lagrimas.
Epilogo a la emoción
Casi un año atrás empecé a escribir mis tristes versos
Que hoy no son más que partituras de melodías
Que entonara como canción de despedida
De estas inextricables y abigarrados sentimientos
Que presa de la emoción se empeña
A la más frágil y nebulosa ilusión.
A tres mujeres rendí tributo con palabras y líneas
Ofrecí en culto la poesía de mi alma
Que le suplicaba a la luna una metáfora
Y al susurro del viento una fantasía
Al bramar de las olas una anáfora
Y a mil corazones la voluntad de la virgen Maria.
Los primeros que en lágrimas anegue
Fue porque con ellos intente
Retener a una disímil dama de quien me enamore
Perdido anduve entre las tinieblas
De la verdad que ella me decía
De las mentiras que yo escuchaba.
Y así a pesar del tiempo terco
Marchite aquel jardín convertí mi alma en desierto
Y a mi memoria le prohibí el recuerdo.
La segunda en su rostro la luna poso su color
Y en sus cabellos el sol descanso sus rayos dorados
Pues mi corazón ávido de vida así se volvía a ilusionar
Y pretendió que ella era su vida empezando a volar
Pero recordó su alma era un desierto
Un espejismo que creyó realidad y
Al intentar alcanzar entre sus manos se escurrió
Otra vez fue un sueño del sueño de la vida
La verdad duele es así o no?
La tercera fue un ángel que se extravió del edén
Princesa de fantasía era la reina de las rosas
Y en su mirada sucumbía hasta el más altivo rey
Era su voz la envida de las sirenas y su dulzura
El almíbar y la miel encontré por fe
Pero recordé que la fe es solo fantasía
De la vida que del por un momento extasié
Y perdí otra vez mi sonrisa
Perdí otra vez mi alma también.
Hoy ensayo este conjuro testamento de mis versos
Que encierro en la cárcel de la fría realidad
Mando al poeta y al corazón a sus cuarteles de invierno
Espero que esta vez me perdone la razón
Y en este momento le prometo con voluntad
No volver a enamorarme, no volver a soñar
Claudica mi corazón tres veces enamorado
Tres veces herido, tres veces marchitado.
Y en el armisticio que garantiza la fortuna
Declaro a mi corazón culpable y condenado
A vivir solo en el desierto o morir con las pasiones fusilado
Bajo los cargos de traicionar alegría mía
A favor del enemigo la tristeza
Que coalición con la amargura a la voluntad puso freno.
Como última voluntad del corazón y las pasiones
Que se van a la morgue o al exilio
Hago este lúgubre testamento como constancia
A las demás vidas a las demás almas.
Que los que aman, odian; los que ríen, lloran;
Los que sueñan se decepcionan y desde
La quimera de la gloria cae a la pesadilla del abismo
Por esta razón para amar, reír y soñar me niego,
Porque busco ser feliz como
Felices son los muertos.
poema II
Poema II
Solo encuentro la felicidad en tu sonrisa
Que llego como el Sol en la alborada
Junto con tu voz que acompaña mi amanecer
Como el trinar de ruiseñores que despierta al astro rey.
En un beso tuyo rescatar a un corazón
Que en la oscuridad perdido andaba
Y en la magia de tus labios,
Darle alas a mi vida
Mientras que en tu mirada
Extravió mi sumisa voluntad.
En este profundo sentimiento
Que encalla en mi alma solitaria
Para vivir dormido o despierto
En el vaivén constante de…
Sonrisas y lágrimas.
Solo encuentro la felicidad en tu sonrisa
Que llego como el Sol en la alborada
Junto con tu voz que acompaña mi amanecer
Como el trinar de ruiseñores que despierta al astro rey.
En un beso tuyo rescatar a un corazón
Que en la oscuridad perdido andaba
Y en la magia de tus labios,
Darle alas a mi vida
Mientras que en tu mirada
Extravió mi sumisa voluntad.
En este profundo sentimiento
Que encalla en mi alma solitaria
Para vivir dormido o despierto
En el vaivén constante de…
Sonrisas y lágrimas.
Poemas
Poema I
¿Quién llamo a la noche oscura?
Y envió al negro manto del cielo
A cubrir la luz del día
Que se posaba después de un largo duelo
En el alma que lloraba a un corazón que reía
Al encontrar su más caro anhelo.
¿Dónde se extraviaron mis sonrisas?
Que sueltas en el aire andaban
Al aspirar la fragancia de las rosas
Que su dulce esencia emanaba
Cual perfume de mañanas nuevas
En su tierna sonrisa encontraba.
¿Cómo murió un corazón lleno de vida?
En un súbito segundo callo sus latidos
Y en señal de luto un siglo de silencio da
Enmudeciendo su triste palpitar herido
Para que junto con el su llanto muera
Esperando tal vez algún día resucitar.
¿Cuándo se aplacaron estas tormentas?
Que tempestades sempiternas azotan mi corazón
Sin tregua ni calma, sin amor sin paz
Van golpeando un templo caído
Cual olas furiosas aplastando las rocas
Que empedregan la playa, la orilla del mar.
¿Porque la oscuridad es el destino de mis pasos?
Que pecado atroz habré cometido
Para que se abran las fauces de la noche
Cual puerta de averno dormido
Despertando para recibir nuevo inquilino.
Mas las preguntas no encuentran respuesta
Y Caronte a mi alma llama ya,
Pero antes de navegar en la barca oscura
Respóndame alguien si...
Esto es un sueño o mi triste realidad.
¿Quién llamo a la noche oscura?
Y envió al negro manto del cielo
A cubrir la luz del día
Que se posaba después de un largo duelo
En el alma que lloraba a un corazón que reía
Al encontrar su más caro anhelo.
¿Dónde se extraviaron mis sonrisas?
Que sueltas en el aire andaban
Al aspirar la fragancia de las rosas
Que su dulce esencia emanaba
Cual perfume de mañanas nuevas
En su tierna sonrisa encontraba.
¿Cómo murió un corazón lleno de vida?
En un súbito segundo callo sus latidos
Y en señal de luto un siglo de silencio da
Enmudeciendo su triste palpitar herido
Para que junto con el su llanto muera
Esperando tal vez algún día resucitar.
¿Cuándo se aplacaron estas tormentas?
Que tempestades sempiternas azotan mi corazón
Sin tregua ni calma, sin amor sin paz
Van golpeando un templo caído
Cual olas furiosas aplastando las rocas
Que empedregan la playa, la orilla del mar.
¿Porque la oscuridad es el destino de mis pasos?
Que pecado atroz habré cometido
Para que se abran las fauces de la noche
Cual puerta de averno dormido
Despertando para recibir nuevo inquilino.
Mas las preguntas no encuentran respuesta
Y Caronte a mi alma llama ya,
Pero antes de navegar en la barca oscura
Respóndame alguien si...
Esto es un sueño o mi triste realidad.
mis poemas
bueno
Me voy a presentar soy Marco Antonio un hombre, un pedazo de barro con vida, la esencia de la nada y alma confundida. Soy Marco Antonio un angel sin alas con manos de poetas, pies de taekwondista, mente de historiador. Y en todo esto hay mil cormaquias que aunque pasen infinidades no cesaran.
Me voy a presentar soy Marco Antonio un hombre, un pedazo de barro con vida, la esencia de la nada y alma confundida. Soy Marco Antonio un angel sin alas con manos de poetas, pies de taekwondista, mente de historiador. Y en todo esto hay mil cormaquias que aunque pasen infinidades no cesaran.
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