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Marco Antonio Pando Martínez
Poema I
Cuando en la negrura de la noche
Sientas que tus lágrimas se confunden
Con el rocio de las flores,
Y tus suspiros se entremezclen
Con la tristeza del invierno y la amargura del llanto
Quiero que sientas que presuroso
Mis manos llegaran a socorrerte
Antes que caigas cual viento raudo
Llegare a secar tus lágrimas
Para llevarte a descansar
A la sonrisa de la luna
Y allí deleitarte con una constelación
Que lleve tu nombre y lejos del mundo
Mostrarte un paraíso que Dios creo
Para que alejados de dolores y tristezas
En eterna felicidad vivamos nuestro amor.
Poemas II
Quiero escribir poesía y recurro a tu imagen
Como fuente inextinguible de melodías
Deseo componer un verso y en una
Lluvia de emociones se cuajan mis palabras
Y se plasman en el papel así
Como tu rostro se graba en mi alma.
Encuentro entre abigarrados recuerdos
Mil colores que se confunden en el arco iris
Que nace en tus ojos y ancla en mi corazón en llamas
Enciendes amada mía el ártico
Con del fuego de tus ojos
Y prendes en tu voz lo sublime de tu cara.
Mientras tus palabras vuelan al viento
Como un ángel vuela a mi encuentro
Cuando caigo al vació a lo negro del espacio
Y tu voz llena mi alma y recuerda
A mi corazón que aun existe la esperanza.
En la ilógica del amor y la emoción
Vuelo como caigo con cada palabra y mirada
En ese vaivén de animas que sueña y despierta
Esperando a su amada.
Poema III
Si encuentras la mano de un amor que te haga volar
Y sabes que es un ángel que no te va a soltar
Y al alzar la mirada encuentras sus ojos
Engarzándote a su alma como un nudo que te llena de esperanza.
No sueltes su mano no pierdas la fe en su amor
Que ella siente cuando pierdes la confianza
Y desaparece como un sueño como una ilusión
Volverás al desierto al desvanecerse su mano
En el hades empezaras a andar
Y lagrimas de tus ojos brotan intentando el dolor aplacar.
Pero vuelve a soñar su mirada
Imagina a cada paso que sigues su faz
Halla en su imagen tu esperanza
Aférrate con fe al retornar.
Y regresara a retomar tu mano
A rescatarte del infierno do caminas
Levantando tu alma y tu cuerpo
A campos elíseos donde inhalaras
Aroma de rosas y jazmines
Admirando su angelical beldad.
No se si regresara con el mismo rostro
O con otro que te haga dubitar
En ese momento percibe su sonrisa
Aprehende su mirar
Quizás con otro rostro y otro cuerpo
Su alma es la misma su aroma sin par
Siente otra vez su mano….
….échate a volar.
Poema IV
En este aciago momento en que multiformes
Emociones recorren intermitentes mi cuerpo
Artífices de esperanzas y dolores que deforman
Cercanías y distancias infinitas
Confundiendo mí mente llena de viscitudes
Con artilugios y hechizos de sentimientos infames.
Pociones que caen de la dama blanca de la noche
Que a mi pesar embeben de inmortalidad
Este recóndito amor que se guarece en mi corazón
Y con cada latido de su carne carmesí
En símbolo de contrición
Ha dado forma a la anatomía de mi melancolía
Y en lo ilusorio de la tempestad y la calma
Cual pasionaria escondida
Se esconde tras mi mirada
Un te quiero, un te amo, un te adoro
De rodillas mi corazón ante tu alma.
Poema V
Ilústrame la mente e ilumina mi corazón
Hazme como prender este enigma
De este volátil extraño amor
Hoy coronado de dolores y alegrías
Llamo conclave de sentimientos en el corazón
Para redimir y salvar el alma mía
De esta pasión fuego ceniza
Rubricada con un beso y una lagrima
En el mármol frágil de la ilusión.
Como fénix que agoniza y nace
Cada instante en su mirar
Como un amor fuego ceniza
A ratos brisa a ratos tempestad.
Poema VI
Tan cerca como una estrella que
Fugaz pasa por mis ojos
Tan lejana como una constelación
Que suspira tu cantar.
Son tus labios la tentación de una noche
Son los míos la sed que no he de saciar,
Vivo entre luz y penumbra
Entre solo y oscuridad
En el e limbo de tus besos cautivo
Y uno labios que se niegan a besar.
Oh cuando tu nombre
Se plasme en el firmamento
Cuando tu voz se acerque a mi alma
Como un suspiro que
En un sueño que confunde la realidad
A la que con dolor he de retornar.
Si se funden nuestros labios de nuevo
Para siempre será y unidos
Bajaremos el cielo con un
Conjunto suspiro para mejor llorar.
Poema VII
Son tus ojos dos estrellas que cayeron
A un lienzo de canela seda
Y tus labios las puertas de rubíes
Que esconden el menguar de la luna
Tu voz el canto de una sirena
Que arrulla la noche oscura
En la suave brisa de tus suspiros primaverales
Y tus cabellos marcos encantados
Que roban el color al sol que incendia la mar.
Tu rostro inefable hermosura
Tu alma icono de gracia sin par
Tus ojos un manantial de dulzura
Este amor tan infinito y profundo como el mar.
Poema VIII
Cuando entre las estrellas se escapa un suspiro
Y entre la bruma se confunde mi pesar
En medio de la noche
Solo existe tu mirada
Entre la penumbra solo existe tu cantar.
Mi corazón lo escucha encantado
Y late con más fuerza intentando escapar
Romper mi pecho con cada latido
Para volar a unirse con tu palpitar.
Así en una desierta playa
Cuando el sol muere en la mar
Fundir nuestras almas con una brisa
Como se unen para siempre
El sol y la eternidad.
Poema IX
Si el amor es una locura no quisiera nunca sanar,
Y vivir en la locura para poder así en sueños besar,
Si el amor es un error mil veces quisiese fallar
Para consuelo en tu regazo y
Poder mis ojos cerrar y en sueño encontrarte
Y en sueño guarecerme y a la realidad en que vivo
Escapar de tu mano y a un sueño de ilusiones volar
Y encontrar en tu voz mi refugio y
Encontrar en tu mirada mi lucero
Y encontrar en tu sonrisa la luna
Que ilumina este oscuro sendero
Por el cual errante va mi corazón.
Poema X
Hoy quiero mostrarte un jardín
Que cultive en mis noches insomnes
Con impostergable e intrincado afán
Mientras se escapaban de mis manos
La sustancia fugitiva del tiempo.
Un jardín en que deje toda mi energía
Hasta la ultima gota de sudor
Que la fatiga me pudo arrancar.
Un Edén construí que redime los pecados
Que cometí contra tu amor
Y ahora en penitencia solo
Vago por los senderos del dolor.
Un Campo Eliseo nace y tiene
Rosas con aroma de jazmines,
Margaritas que se pueden deshojar,
Una alfombra de terciopelo verde
Donde puedas descansar
Y un manantial que atrape la luna
Para que en tus pies la haga reposar.
Este jardín escondido en un lugar
Al que solo tú puedes llegar
Porque eres la diosa que guarda
Las llaves del paraíso
Donde solo tú me puedes llevar.
Déjame llevarte de la mano
Por el camino que llega hacia el,
Un sendero compuesto de estrellas
Que tiritan misteriosas en señal de adoración
En medio del pasadizo de la noche
Donde me encuentro yo.
Y una vez atravesada la jungla
Que nace y muere en mi confusión
Arribes desde la mágica luna
En un barco de deslumbrante brillar
A las puertas del jardín
Que guardo en una cajita de frágil cristal.
Poema XI
Busco en intrincados recuerdos
Alguna memoria feliz del pasado
Y entre la inmarañable jungla del presente
Me pierdo en un limbo congelado
Cual alma vagabunda
Por el pasadizo nebuloso de los hados.
Mientras que en la bruma que se esparce por mi mente
Encuentro la imagen de un sol radiante
Que arranca este manto de ébano que cubre mi presente
Elevando por sobre las nubes
Hacia su rostro inefable deslumbrante.
Hoy que vuelo por sobre las nubes alejado
De la niebla de la soledad
Encuentro en tu faz de la poesía el significado,
En una mirada tuya al alborear
Con el alma y el cuerpo disgregados
Por encima del espacio y del tiempo
Con un beso tuyo enamorado.
Poema XII
Cada noche cierro los ojos y caigo
En las trampas de Morfeo
Comienzo a soñar
Me encuentro solo en un cálido desierto
Veo una luz empiezo a caminar.
Avanzo en el camino encuentro tus ojos
Son las luces que me guían en el pesar
Están en lo alto del monumento de tu cuerpo
Centellantes resplandecientes hechizándome
Embrujándome hasta hacerme enamorar.
Bajo tus ojos la seda cubre tu cuerpo
Nívea seda que la llaman piel
Que se desliza sobre peligrosos caminos
Formando senderos entre
Montañas y depresiones
Que quisiese recorrer
Y en ese camino encontrar tu faz,
En tus labios roja granada
Con la cual quisiese saciar mi sed
En tu cabello una corona que adorna el cielo
Hecha de olas de mares, alrededor de tu tez
En tus senos el lecho de mi rostro donde descansare.
Eres mujer, una diosa, eterna venus
Encarnas tentación, que diriges mis ojos
Que toma mi aliento y entre sueños
De cama y otros de ojos abiertos
Enloquezco por ti amada mía, porque solo
En sueños te bese.
Poema XIII
Culpable de agonías y tristezas es el amor
Que me impide actuar según la razón,
Que se va sin avisar sin decir adiós,
Sin decir porque muere, sin decir mas.
Acaso fue la monotonía, o la falta de calor
De este invierno que llevo en el corazón;
Ahora solo llueven lágrimas
Y ahogan en tristezas mi pasión
Mientras se enciende en mi la ira
Por la impotencia al no poder mas luchar.
Dejo mis armas vencidas junto al alma herida
Que desfallece y agoniza en los campos del dolor.
Llegara tal vez algún día al final de esta mi última batalla
Alguna mano amiga que calme este dolor
Y que cure las heridas de esta masa palpitante,
Parando esta perpetua amargura y
Detener estas lágrimas que caen sempiternamente
Cual cuajadas de roció en este valle
Al que llamo desesperación.
Poema XIV
Por que estoy pensando en ti
Si en mi vida estas inalcanzable
Como una estrella que fugaz pasa
Como dejo de pensar en ti
Si en todo lo que esta a mi alrededor
Resplandece tu nombre cual amanecer.
Donde deje mi vida que no la encuentro
Más que en tu centellante mirada
¡Ya me acorde ¡ la deje como ofrenda
En luz de tus ojos que alumbran la noche
Que hago para encontrarla
Que hago para volver a vivir
Si necesito de tu voz tu aliento
Y tu mirada.
Poema XV
Déjame musitarte al oído
Una frase que no lleve mi voz
Una frase que grite en el silencio
Y calle entre las voces,
Que la escuches tú.
Permíteme hablarte entre suspiros
Cuando las miradas se escondan
Y las voces se ausenten y
Me respondas con tu aliento
Como la caricia de una brisa
Que habla tal vez de amor
Deja que me escape y que me encierre
No se porque (tal vez por la locura
Que produce tu mirar)
Que escape de muros que yo mismo construí
Y caiga al intentar al escalar
Déjame decirte un adiós cuando
Realmente nunca me quise despedir
Deja te platique con tiritar de estrellas
Porque realmente no se como
Poder hablarte yo.
Poema XVI
Felices los ojos que te ven y alcanzan la dicha
En lo inefable de tu belleza e inconmensurable de tu sonrisa
Oigo tu voz y escucho cantar a los ángeles
Reverenciando a Dios por haber creado
Tan bella escultura divina entre los hombres
Ciegos al ver tu sonrisa de Luna
Y el fulgor de tus ojos cuales astros
Que dadivan luz a esta vida que no es vida
Sin poder alcanzar tu mirada para
Dormir con el destello de tus ojos
El reflejo dulce de tu alma.
Poema XVII
A
Hoy comienza la vida, hoy comienza la obra
Hoy inicia la alegría que se acompaña de un llanto
Hoy empiezo a ver la luz cuando ciego un rato después voy
Hoy nacen los cantares y terminan al silenciarme la tristeza
Hoy da un corazón su primer y ultimo latido.
Porque la vida es como un suspiro
En que inhalas segundos de alegrías
Para luego suspirar largas horas de tristezas
B
Ayer un momento me perdí en la luz
Ayer un segundo fui feliz
Ayer un sueño discurrí
Ayer que paso como un haz de luz
Ayer que fue una fresca brisa de verano
Ayer que creí por primera vez vivir
Ayer que pasado es y hoy solo soy cenizas de Ayer.
C
¿Mañana que será después?
Tal vez igual al tiempo presente
Mañana será un día
Nunca diferente al instante que vivo
Mañana que será cuando
El sol no nazca ni la luna brille
Porque mañana es un día corriente
Una eterna noche sin luz y sin
Rostro sonriente.
Poema XVIII
Tiempo sobra al corazón que triste estaba
Porque en el dolor los minutos como años pasan
Tiempo sobra a las almas en pena
Porque en la penuria la melancolía parece eterna
Tiempo sobra a esta sombra vagabunda
Porque en medio de la noche un río llenara de lagrimas.
Tiempo sobra para poder reflexionar
Entender, meditar y hacer comprender
A un corazón que no acepta la razón
Que de amor mi vida anda escasa.
Como un mundo que se consume en si mismo
Y no puede ver más allá lo que pasa
Como ciego moribundo al igual que el
Ando yo, esperando salir del tropel
Y encontrar el sendero escondido
Por el cual pueda hallar en mi camino la paz.
Poema XIX
Quisiera escribir un poema que estremezca tu alma
Quisiera cantarte una elegía que a tu corazón haga temblar
Quisiera susurrarte un verso que te arranque un suspiro
Y cuento que a tus labios inciten a besar.
Quisiera entregarte una novela que describa tu beldad
Y en una mirada entregarte mi alegría
Y en una rosa una ilusión que te haga soñar.
Quisiera robar de tus ojos un fugaz destello
Hacia mis ojos y encallen en mi alma
Quisiera robarle a tu piel el rozar de tus manos
Que se deslicen por las Imaz
Y así sentir que me llevas de la mano
A una celestial alegoría.
Quisiera que el instante que hoy vivo para siempre dure
Como un sueño del no quiero despertar
Porque puedo olvidar mil años de dolor
En un segundo de tu mirar.
Poema XX
Tuve que pretender que no moría
Ni lloraba por el dolor de tu partida,
Lagrimas que iban por el alma y no por las mejias.
Hoy que alzo vuelo, se alza con el
Como el fénix un corazón que marchito estaba
Y espera encontrar entre otros brazos
El calor perdido en extrañas tierras.
---
Que es poesía sino lo profundo de tu mirada
Que es poesía sino la melodía de tu voz
Que es poesía sino las formas de tu piel de seda
Que es poesía sino el danzar de tus cabellos al viento
Que es poesía sino el aroma de jazmin que expele tu ser
Que es poesía sino el dulce susurro de tu alma
Que es poesía sino la nada al no inspirarse en ti.
Poema XXI
Rimas y leyendas nacen desde lo inefable de tu hermosura
Que obsequian a los hombres dos luceros,
Fulgurantes estrellas que en tu mirada
Nacen y embelezan corazones como almas
Incendiando sentimientos, aplacando llantos
Que mueren mientras nacen risas por el encanto
De tu sonrisa y el brillo de tu alma
Que emite un canto de sirena
Elevando un poema que le arranca suspiros a Dios.
Poema XXII
Hoy no se que me pasa es mi alma que escapa de mi cuerpo
Y vaga por profundidades nunca conocidas,
Es la muerte que paso cerca de mi cuerpo
Y me llevo a recorrer oscuridades.
Siento ganas de llorar hoy día por la libertad
Que siento hoy, como un libro que de nuevo se abre
Por un sol que brilla por primera vez.
Que vida sin vida, que sol sin luz
Que alegría sin risas, que tristezas sin lagrimas
Así me siento hoy.
Perdido entre el espacio y el tiempo
Perdido entre la bruma del atardecer
Como que entre dormido y despierto,
Como una sombra que camina entre los vivos
Pero habla con los muertos.
Poema XXIII
En el crepúsculo del día
Cuando el sol se ahoga en la nada
Así es mi vida al no encontrar
La luz de tus ojos en la alborada
Y no hallar su fulgor
Guiando mi camino ¡OH estrella de la mañana!
Y en cada instante de amor tuyo
Tributario de tu beldad me vuelvo
Como juglar canto tu hermosura
Propagando al viento este amor sempiterno
Que profeso al sol de la mañana
Elevando un poema al tenue brillo de la noche
Que fulgurante ilumina mi sendero.
En tu ausencia tu recuerdo es una estrella
Que llena el espacio de esperanza
Esa esperanza que lleva tu nombre
Tu nombre que es la tempestad y la calma.
Poema XXIV
En la profana ciudad donde
Los vicios hacen menos triste la vida
Que se desliza impetuosa en la aventura
Emanando desdichas y venturas,
Cuando de súbito llega su ánima
Que atenuaba el espacio color de ébano
Y lo ilusorio de un camino que sangra mis pies.
Taciturno y melancólico desde esa oscuridad ando
En esta ahora, la noche de mis noches
En que espero el brillo tenue del cielo
Urdiendo la trama de la tragedia
De esta ambigua comprensión que me
Hace tributario de su singular belleza.
Ahora en la tempestad de los años
Vive el corazón en delirio
Ante la efigie de su rostro
Que se pierde en lo inextricable de mi emoción
Que a pesar del oprobio y la amargura
Y esta constante incertidumbre de su ausencia…
La esperanza me ha sido fiel.
Poema XXV
Son mis ojos una ventana
Que refleja el temor de esta anima
Es esta trémula carne
La consecuencia del dolor de una partida
Y este río de lágrimas
La sangre de un alma que se desangra.
Es mi sonrisa
La careta de una alegría perdida
Y la dura mirada
El bruñir de la coraza que lo guarda.
Pero son tus palabras
Las alas que bajan del cielo y me salvan
Y tus ojos
Las llaves que abren las puertas a la calma
Es tu cuerpo
La ruta que se deriva en fantasía.
Y tu ausencia
El flagelante recuerdo de que perdí
Ojos, lagrimas sonrisas y alma.
Poema XXVI
Pierdome en la locura
En cada instante de tu ausencia
Adentrándome cada vez más en la amargura
Que produce la fría mirada de tu indiferencia.
Si en el medio de la nada voy cautivo
De un amor atolondrado
Adicto a tu voz a tus caricias y miradas,
Y la irracionalidad atrapa mi cordura
Como un lobo ando solo en la llanura
Necesitado de compañía y algo de ternura,
Perdona por favor mis arrebatos
Son toscas señales de un corazón que perdura
En sus cadenciosos latidos
El ferviente deseo de no volver a caer en la negrura.
Poema XXVII
Es mi vida la que te entregue en una mirada
Y volvió triste, cabizbaja, sola desdeñada
Sin esperanza, ni alegría, sin color
Entre sus manos un corazón en ofrenda
Y la indiferencia junto a la saeta del dolor.
Regreso por el escabroso camino
Que recuerda tanto amor olvidado
De rodilla en penitencia herido
En silencio sin pronunciar palabras.
Llego como el invierno a una moribunda alma
Renegada de un corazón delator
Que emite en cada melancólico latido
Te amo como un desolado canto
Hacia unos oídos sordos a sus llamadas
¡Corazón no grites mas mi inmenso furtivo llanto!
A pesar de mis lágrimas y pesares
De oscuras noches y holocaustos
Mis suspiros llevan tu nombre
El rocio de mis ojos tu recuerdo
Y el latido de esta carne carmesí
Lleva grabada tu mirada
Junto con tu voz y tus besos mi amada.
¿Más vale la pena este sempiterno ocaso?
Esta agonía que no conoce fin
Este sol que se niega a morir
En la fría mar del olvido.
Mejor que caiga la cortina oscura
Llenando mi vida con la lluvia del llanto
En la cima de la noche la luna
Único consuelo de este destino malhadado
Y en la última mirada una sonrisa de luna
Para el largo sueño de un nuevo finado.
lunes, 28 de septiembre de 2009
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